lunes, 4 de mayo de 2020

ENFRENTANDO MIEDOS



En estos días en los que no tenemos muchas certezas de lo que pasará en el futuro más próximo, es natural que aparezcan emociones como el miedo o la ansiedad.
El miedo es una de nuestras emociones primarias, y su función principal, es alertarnos sobre una situación amenazante para que podamos protegernos. A priori parece una emoción bastante negativa, puesto que nos hace sentir mal, nos acelera el corazón, la respiración se intensifica e incluso puede llevarnos a perder el control, pero lo cierto es que, aunque resulta muy desagradable, es una emoción que nos permite sobrevivir.
Por ello, es bueno aprender a ver los miedos, como oportunidades de aprendizaje y saber cómo manejarlos. A continuación os daré unas pautas.


1. Ponerle nombre


En primer lugar, hay que conocer nuestros principales miedos, ponerles nombre y elaborar un listado en el que concretemos qué es exactamente lo que nos asusta y porqué. Por ejemplo, en la situación en la que actualmente vivimos, uno de esos miedos principales puede ser salir a la calle y concretando un poco más, algunos motivos para sentir ese miedo pueden ser:
  •              Por si nos contagiamos
  •            Por si alguien cercano a nosotros enferma o muere
  •            Por si no podré volver a ver a alguien cercano
  •            Por desconocer cómo serán las cosas después del estado de alarma, etc.

2. Tomar conciencia


Es decir, ser conscientes de las reacciones que provoca en nuestro cuerpo ese miedo y de las reacciones corporales y emocionales que percibimos, como pueden ser respiración acelerada, imposibilidad de pensar y actuar claramente, pulso acelerado, etc. Y actuar sobre esas reacciones tan pronto como sea posible. Por ejemplo, en el caso de la ansiedad y de la respiración acelerada, que son las que más comúnmente suelen hacer acto de presencia, podemos poner en práctica ejercicios de respiración profunda o de relajación como los que te dejo a continuación. 




3. Empezar a enfrentarlo.

Los miedos no desaparecen de la noche a la mañana, pero si poco a poco somos capaces de reconocerlos, actuar y empezar a hacerles frente, la parte más desagradable del miedo empezará a diluirse y podemos pensar y actuar con más racionalidad. Por ello, es preciso preguntarnos qué podemos hacer para enfrentarlo y hacer un pequeño plan de ataque. Por ejemplo, si tu miedo es salir a la calle, comienza mentalizándote de que vas a salir, después piensa en positivo que no va a pasar nada siguiendo las indicaciones sanitarias, después ve poco a poco saliendo a la puerta de casa, después al portal, después da un pequeño paseo, ve pasito a pasito hasta que te veas capaz de controlarlo y enfrentarlo.  En cada uno de estos pasitos, si identificas alguna reacción corporal, actúa sobre la misma, realizando respiraciones profundas, contando hasta 5, o cualquier otro mecanismo que te sea efectivo.

Ahora te toca a ti ponerle nombre, tomar conciencia y empezar a enfrentar tus miedos, respondiendo a las siguientes preguntas:

1. Ponerle nombre: ¿A qué le tengo miedo? 

Elaboro una lista de porqué me da miedo esa situación

2. Tomar conciencia. ¿Qué reacciones provoca ese miedo en mí? 

¿qué puedo hacer para aliviar esas reacciones? Cuando las identifique, las pongo en práctica.

3. Empezar a enfrentarlo. Elaboro un plan de ataque para ese miedo y lo voy poniendo en práctica poco a poco.


4. ¡Genial! Soy capaz de controlar el miedo y no dejar que me sobrepase.

No hay comentarios:

Publicar un comentario