Hola chic@s,
¡Espero que estéis todos muy bien!. Hoy os voy a hablar del enfado, una emoción no muy agradable que suele hacer acto de presencia en nuestras vidas, en ocasiones, con demasiada frecuencia.
El enfado, la rabia o la ira, pueden considerarse emociones muy similares que suelen representar que algo que nos está sucediendo nos parece injusto o no estamos de acuerdo con ello, por ello, "saltamos" como intentando decir a la otra persona "para, porque no me está gustando lo que estoy viendo u oyendo". El asunto es aprender a expresar ese enfado de manera sana, para que no se nos vaya de las manos y nos desborde.
Habitualmente, y más en estos momentos en los que el dichoso COVID- 19 sigue conviviendo con nosotros, detrás del enfado o la rabia, pueden esconderse otras emociones como la tristeza, por ello, es bueno conocer:
- Qué cosas me hacen enfadar y analizar realmente por qué nos hacen enfadar. Quizá sea porque no estamos de acuerdo con algo, o quizá porque nos pilla en mal momento y estallamos. En este punto habría que reflexionar acerca de la emoción que realmente se encuentra presente: el enfado, la triteza, la ansiedad, etc. Si le ponemos nombre, sabremos reconocerla y gestionarla mejor.
- Reconocer cómo reaccionamos ante el enfado. En este punto, si somos capaces de identificar las señales que nuestro cuerpo nos va dando mientras esa emoción hace acto de presencia, podremos ser más consciente de las mismas, reconocerlas y actuar antes de que sea demasiado tarde y hagamos o digamos cosas de las que después nos arrepentiremos seguro. En este punto, sería muy válido el dicho: "más vale prevenir que curar" ¿no os parece?
- Analizar qué consecuencias suele tener nuestro enfado. Si normalmente seguimos el mismo patrón en nuestros enfados, es sencillo, poder analizar las consecuencias que normalmente tiene, lo que también nos ayuda a tomar consciencia de nuestros actos y en la medida de lo posible minimizarlos.
- Meditar sobre lo que podemos hacer para que las consecunecias de mi enfado o mi rabia, no dañen a los demás y a mi mismo. Una vez analizado todo lo anterior, es hora de ponerse manos a la obra e intentar mejorar nuestra expresión de enfado, para que nos permita expresar de manera sana y sin causar daño, que no estamos de acuerdo con algo. Para ello, lo primero que tenemos que hacer es mantener la calma, respirar profundo, contar hasta 5 y después empezar a explicar de manera calmada porqué nos estamos sintiendo así.
En el siguiente documento, os dejo pautas para que podáis trabajar esta emoción y también os dejo un enlace a un vídeo de técnicas de relajación que ya os dejé en la entrada anterior.